- Ordena grupos, no personas, y quita grupos enteros por abajo hasta que el número cuadre.
- Tres pruebas zanjan un nombre dudoso: si ha habido contacto en el último año, si te invitaron ellos, si lo conocéis los dos.
- Acompañantes y niños son normas para todos, impresas en la invitación; las excepciones son el cortejo y los pajes.
- Los amigos de los padres salen de la cuota de los padres, no de la de la pareja.
- El no amable es corto, verdadero e igual para todos: «lo estamos haciendo pequeño».
Primero los niveles
Escribe los grupos en el orden en que los defenderías: familia cercana y cortejo; resto de la familia; amigos íntimos; amigos; compañeros de trabajo; amigos de los padres; invitados solo a la fiesta. La lista se recorta por abajo, nivel entero a nivel entero, hasta que el número cuadra con el objetivo, y solo entonces se mira dentro de un nivel. Es el único hábito que evita que la lista se convierta en cien discusiones sueltas. Si el número se alcanza a mitad de un nivel, las tres pruebas de abajo deciden quién se queda.
Tres pruebas para un nombre dudoso
Un nombre que pasa las tres se queda. Un nombre que falla las tres se va. Dos de tres es donde merece la pena hablarlo, y es una conversación corta porque las pruebas ya han hecho casi todo el trabajo.
- La prueba del año: ¿alguno de los dos ha hablado con esa persona, no por redes sociales, en los últimos doce meses? La familia está exenta; nadie más lo está.
- La prueba de la reciprocidad: ¿estuvisteis en su boda, o estaríais invitados? Un sí es una razón de peso para invitar; un no por sí solo no es una razón, pero elimina la obligación.
- La prueba de «lo conocemos los dos»: ¿la otra parte de la pareja lo ha visto más de una vez? Un amigo de una parte al que la otra solo ha visto en una fiesta pertenece al nivel de amigos, no al de íntimos.
Acompañantes
La regla que sobrevive al contacto con una lista de invitados: las parejas que conviven, están prometidas o casadas se invitan por su nombre, siempre. Todos los demás tienen acompañante como grupo o no lo tienen. Dar acompañante a un amigo soltero y no a otro es la decisión que los invitados comparan, y la comparan. Si el presupuesto permite acompañante para todos los invitados solteros, el número de personas de la invitación lo dice; si no, la invitación va dirigida solo al invitado y el formulario de respuesta limita el grupo a una persona.
El cortejo es la excepción que a nadie molesta: quienes están a tu lado en la ceremonia traen a quien quieran.
Niños
Hay tres posturas honestas, y el problema solo empieza cuando una pareja intenta sostener dos. Solo adultos significa sin niños, incluidos los pequeños de los primos, y la invitación lo dice con cariño. Solo niños de la familia significa los hijos de la familia cercana y del cortejo, y la invitación para todos los demás va dirigida a los adultos por su nombre. Todos los niños significa que el lugar tiene un plan para ellos: un menú infantil, una mesa, algo que hacer después de las nueve. El formulario de respuesta hace cumplir lo que elijas preguntando, o no preguntando, cuántos niños vienen, así que nadie tiene que vigilarlo en la puerta.
Los pajes y las niñas de las arras son niños en cualquier boda solo para adultos, y nadie ha protestado nunca.
Compañeros de trabajo
Un compañero de trabajo que además es amigo pasa las pruebas de arriba y se invita como amigo. Un compañero que solo es compañero es la razón de que existan las invitaciones solo a la fiesta: la cena para la gente que quieres, la fiesta para la gente que te cae bien, dicho claramente en la invitación para que nadie piense que debía estar en la ceremonia. Invitar a todo el equipo para no elegir es la respuesta cara; no invitar a nadie del trabajo es la sencilla, y está bien.
Amigos de los padres
Si los padres contribuyen, normalmente esperan invitar a amigos, y lo justo es un número fijo de sillas que les corresponde llenar, acordado al principio y sin volver a tocarlo. Si los padres no contribuyen, sus amigos son invitados de la pareja como cualquier otro y pasan por los niveles. Los nombres que más fricción causan son los que los padres añaden tarde; una cuota acordada pronto, con una fecha en la que su lista queda cerrada, evita del todo las incorporaciones tardías.
Las personas que las reglas dejan fuera
Algunas personas notarán que no han sido invitadas, y unas pocas preguntarán. La respuesta es corta, verdadera e igual para todos, porque las reglas fueron iguales para todos: «Lo estamos haciendo pequeño, y ha sido difícil trazar la línea». Sin lista de quién entró, sin explicar las pruebas, sin prometer una copa de compensación que no piensas cumplir. La gente perdona una boda pequeña; no perdona enterarse de que alguien de su nivel fue invitado y ellos no, así que si los niveles fueron honestos, no hay nada que perdonar.
Estamos haciendo una boda pequeña, la familia y un puñado de amigos de siempre, y de verdad ha sido difícil trazar la línea. Nos encantaría celebrarlo contigo después.
Nuestro lugar tiene sitio para sesenta y hemos tenido que quedarnos en la familia. Gracias por entenderlo, y ese día brindaremos por ti.
La cena es pequeña, pero nos encantaría verte en la fiesta de la noche; la invitación tiene los detalles.
FAQ
- ¿Cómo decido a quién invitar a mi boda?
- Ordena los grupos desde la familia cercana hasta los invitados solo a la fiesta, quita grupos enteros por abajo hasta que el número cuadre, y usa tres pruebas para los nombres dudosos: contacto en el último año, reciprocidad, y si lo conocéis los dos.
- ¿Tengo que invitar a mis compañeros de trabajo a la boda?
- No. Un compañero que es amigo se invita como amigo. Para el resto, una invitación solo a la fiesta los incluye sin pagar su cena, o no invitas a nadie del trabajo, que es normal.
- ¿Es de mala educación no dar acompañante a los invitados solteros?
- No, si la regla es la misma para todos y se dice en la invitación. Las parejas que conviven o están prometidas se invitan siempre por su nombre; el acompañante para los invitados solteros es para todos o para ninguno.
- ¿Cómo le digo a alguien que no está invitado?
- Breve y con sinceridad, con la misma frase para todos: «Lo estamos haciendo pequeño y ha sido difícil trazar la línea». Sin lista de quién entró, sin explicaciones.